Tendemos a no prestar atención a las cosas cotidianas, aquellas que están ahí siempre, o que vemos a menudo.  Las interiorizamos, las hacemos nuestras, las normalizamos. Las defendemos ante una crítica externa y nos enorgullecemos con un alago de fuera porque es algo nuestro, pero sin llegar a ser conscientes de lo excepcional que puede llegar ser.

 

Nos han enseñado a utilizar los recursos de la naturaleza y a ponerles valor económico según su utilidad o su beneficio a corto plazo, pero esto debe ir unido a valores sociales y valores naturales. Solo así se consigue la sostenibilidad.

 

La ruta de los tesoros naturales de Miranda de Azán es un pequeño paseo familiar de 1,5 km que quiere dar a conocer la importancia de nuestro entorno natural, ese que no apreciamos por pequeño y cotidiano.  A través de paneles informativos, de dibujos y de breves audios de vecinas y vecinos de Miranda de Azán, que nos cuentan una vivencia concreta, conoceremos y (re)descubriremos toda la riqueza que tiene nuestro entorno, especialmente el arroyo Fuente de la Porra, y cómo contribuye a nuestro bienestar individual y colectivo.

 

Vivimos de la naturaleza, sí, pero también vivimos con la naturaleza. Los tesoros naturales de Miranda de Azán nos enseña a respetar la biodiversidad al mostrarnos de manera conjunta los tres valores instrumentales de nuestro entorno:

  • Valor económico: lo que la naturaleza nos aporta, sus recursos.
  • Valor intrínseco: el valor que tiene en sí misma, independiente del bienestar que la naturaleza pueda aportarnos. El respeto a los seres vivos y al espacio común.
  • Valor relacional: construido a través de nuestros vínculos personales con el entorno. Toda persona guarda con cariño un recuerdo de cuando iba a por moras con su abuela, o hacía una acampada con sus amigos, o se bañaba en el río con sus padres… o del rincón secreto que durante al menos tres generaciones ha regalado un sauce a las niñas y niños de Miranda de Azán.

  

Con esta iniciativa, Miranda de Azán pone un granito de arena más para conseguir los Objetivos del Desarrollo 2030 de la ONU. Concretamente el 3: “Salud y bienestar de la población”; el 11 “Ciudades y comunidades sostenibles”; el 13 “Acción por el clima” y el 15 “Vida de ecosistemas terrestres”.

 

Además, esta ruta enlaza con otras dos:

El Camino de Santiago / Ruta de la Plata, en cuya intersección se encuentra una escultura de hierro de unas sandalias como homenaje al peregrino y comparte un tramo con la ruta cicloturista de la batalla de los Arapiles.

 

 

José Luis Sánchez Martín

Los autores

Pablo Labajos es consultor en sostenibilidad y experto en educación ambientales. Es Licenciado en Ciencias Ambientales e Ingeniero Agrícola y trabaja con distintas entidades y administraciones realizando proyectos de intervención ambiental, asesoramientos y formaciones en materia de sostenibilidad y educación ambiental.

Diego Ortega-Alonso es Doctor en Patrimonio (UJA) Licenciado en Bellas Artes (UGR) y Máster en Investigación y Educación Estética (UJA). Desde 1999 se dedica a la ilustración científica y pintura de naturaleza. Sus líneas de trabajo incluyen además la divulgación de la ciencia a través del arte y la educación artística, así como la implementación de proyectos de innovación y la inclusión social de las personas con discapacidad intelectual y colectivos en riesgo de exclusión social a través de la comunicación científica y las prácticas artísticas.